Miguel de Unamuno: biografia, frases, obras, muerte y mucho mas

Miguel de Unamuno, fue un notable y brillante escritor de la “Generación del 98” (1898). Doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid. De procedencia y lengua euskera, considerada la lengua viva más antigua de Europa. Autor de importantes libros, novelas, ensayos, poemas y obras teatrales.

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Biografía de Miguel de Unamuno

Nacido en la Calle Ronda de Bilbao, Barrio de las siete calles, España, un 29 de septiembre de 1864. Miguel de Unamuno y Jugo, hijo de Félix María Unamuno Larraza y de María Salomé Crispina Jugo Unamuno, quien era su sobrina y con diecisiete años menos que él, de cuyo matrimonio también nacieron María Felisa, María Jesusa, mayores que Miguel y Félix Gabriel José, Susana Presentación Felisa, María Mercedes Higinia, hermanos menores.

Quedó huérfano de padre a los seis años de edad, Félix Unamuno falleció víctima de tisis pulmonar el 14 de julio de 1870, mientras se encontraba en el balneario de Urberuaga, en Marquina, municipio del país vasco, España.

Primeros años

Fue alumno en el Colegio privado de San Nicolás, donde aprendió sus primeras lecciones con Don Higinio. Muy joven, antes de entrar al Instituto Vizcaíno, fue testigo de la Tercera Guerra Carlista, guerra civil española durante 1872 y 1876. Esta experiencia marcó su transición entre la infancia y la adolescencia (Ver artículo: Dolores Ibárruri)

El 11 de septiembre de 1875 presentó su examen de ingreso para estudiar bachillerato, en el Instituto Vizcaíno, en la sede del Colegio privado de San Nicolás, ya que el Instituto había sido utilizado como hospital militar durante la Guerra.  Santos Barrón y Genaro Carreño fueron sus profesores de Latín-Castellano y Geografía Universal, durante el primer curso, también en la sede del Colegio.

Ya en la sede del Instituto empezó a estudiar Latín, Historia, Retórica y Geografía, las cuales le aburrían enormemente. En cambio, en Filosofía, le gustaba hacer gala de su cualidad como Orador. Le gustaban las materias que se le asociaban, como Psicología, Lógica y Ética. Igualmente eran de su agrado la Aritmética, Geometría, Trigonometría y Física, así como el Algebra.

En Historia Natural, Higiene y Fisiología, gracias al sistema pedagógico impartido por su profesor, logró excelentes notas académicas. También estudió en el Taller de Antonio Lecuona, pintor paisajista español, pero, según sus propias palabras, le faltó dominio del color y eso lo hizo desistir de la carrera artística, aun cuando fue buen dibujante.

Casa Natal

Estudios universitarios

A finales de 1880 se inscribe en la Universidad de Madrid, en la carrera de Filosofía y Letras, la que termina el 21 de junio de 1883, realizando el examen de Grado de Licenciatura, obteniendo altísimas calificaciones. Su tesis para el doctorado se basó en el tema sobre La lengua vasca: Crítica del problema sobre el origen y la prehistoria de la raza vasca. Interesante trabajo sobre el origen del pueblo vasco.

Sus lecturas estaban inclinadas hacia T. Carlyle, Herber Spencer, Friedrich Hegel y Karl Marx.

Empleos

Ejerció como profesor de latín y Psicología en 1884. En estas fechas publica sus primeros artículos, entre ellos, “Del elemento alienígena en el idioma vasco» y otro costumbrista, «Guernica”. Aspiró y concursó al cargo vacante en la Cátedra de Psicología, Lógica y Ética del Instituto de Bilbao, en 1888.

Mientras eso ocurría, la Diputación Foral de Vizcaya, órgano legislativo de Vizcaya, convocaba a un puesto como Profesor interino de lengua vascongada en el mismo Instituto. Se le adjudicó la plaza a Resurrección María de Azkue, sacerdote, músico y  académico español.

Viaja a Italia, Suiza y Francia, visita la Exposición Universal, importantes exposiciones que se efectuaban por todo el mundo, desde la segunda mitad del siglo XIX. Ese año de 1889 se inaugura la Torre Eiffel, en París. Para 1891 prepara las oposiciones para la cátedra de Griego e Historia de la Lengua, en la Universidad de Salamanca, la cual obtuvo, allí conoce a Angel Ganivet, escritor y diplomático español, precursor de la Generación del 98.

Ingresa el 11 de octubre de 1894 en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y colabora en el semanario “Lucha de Clases”. Poco duró su estadía en el partido socialista, el cual abandonó en 1897 y sufrió una gran depresión.

Rector de la Universidad de Salamanca

Ocupó el cargo de Rector de la Universidad de Salamanca, desde 1901 hasta 1914, debiendo renunciar por sus desacuerdos con la monarquía de Alfonso XIII, aun cuando continuó en su cargo de profesor de Griego. Fue condenado por injurias al rey, pero nunca se concretó tal sentencia. Pasó casi todo el resto de su vida en Salamanca.

En 1920 es elegido decano de la Facultad de Filosofía y Letras. En 1921 fue nombrado Vicerrector y nuevamente es destituido por sus contínuos ataques al dictador Primo de Rivera, militar español (dictador durante 1923 y 1930) y al rey Alfonso XIII. Fue desterrado a Fuerteventura en 1924, isla española ubicada en el archipiélago de Las Canarias. (Ver artículo: Viajes de Cristóbal Colón)

El día 9 de julio lo indultan y desde esa fecha se autoexilia en París, Francia hasta el año 1930, cuando cae el régimen dictatorial de Primo de Rivera. Regresa triunfal a Salamanca.

Familia

Matrimonio

Se casó con Concepción “Concha” Lizárraga, su amor desde su infancia, el 31 de Enero de 1891. Tuvo nueve hijos: Fernando, Pablo, Raimundo, Salomé, Felisa, José, María, Rafael y Ramón.

Decían quienes conocieron a la pareja, que Doña Concha fue el ideal femenino de Miguel de Unamuno. Era una mujer maternal, cuidó de él, tanto física como espiritualmente. Estuvo a su lado, apoyándolo, en sus momentos más críticos. Uno de ellos, que marcó profundamente la fe de Unamuno, fue la muerte de su pequeño hijo de cinco años, Raimundo, víctima de hidrocefalia.

Llegó a negar la existencia de Dios, por no ser bueno con Raimundo, que era el papel que debía jugar con esa criatura, a quien se le estaba negando una vida y un futuro.

Pensamiento y filosofía de Miguel de Unamuno

A Unamuno le fascinó siempre la filosofía y la historia, especialmente la filosofía de la historia española. Tenía profundas inclinaciones religiosas, mas se distanció de la ortodoxia cristiana. Perdió la fe cristiana durante su juventud, debido a una crisis mientras estuvo en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Recurrió a lecturas filosóficas de Spencer, Kierkegaard. W. James, como vías para salir de su crisis religiosa. En otra crisis existencial, a los 31 años de edad, renovó la meditación sobre los problemas espirituales y políticos, en 1895 le escribió a Clarín:

“Sueño con que el socialismo sea una verdadera reforma religiosa, cuando se marchite el dogmatismo marxiano.”

Abandonó la militancia política y el partido en 1897. El problema de España y el sentido de la vida le atormentaron toda su vida. La fe en sí misma, es un problema en casi todas sus obras, la fe personal e individual. Aunque también reconoce que ante los avances científicos no podía sostenerse la fe tradicional.

La razón y la fe

Hay dos etapas en su vida que formaron su pensamiento y tendencia filosófica. La primera, cuando niño, creyente, en su inocencia, de la fe profesada por sus padres. La segunda, cuando joven, con sus inquietudes y dudas, ideas racionalistas y agnósticas, apoyado después por el cientificismo y socialismo, que fueron tomando tintes religiosos. (Ver artículo: Salvador Allende)

Aquí empieza su lucha inagotable, entre la fe y la razón. Esta duda lo hace deducir que la fe verdadera no es sólo creer, sino crear. Unamuno decía que su duda no era una duda filosófica, sino pasional, ya que el conflicto era entre los sentimientos y la razón, lo que se convirtió en una profunda agonía.

En su obra “San Manuel Bueno, mártir”, consigue reconciliar la religión con la razón científica. El sacerdote Manuel Bueno, busca convencer a su población de que siga soñando con una mejor vida, aun cuando sabe que la lucha que lleva es inútil. El otro personaje, Lázaro, representa la razón.

El predicaba que las personas sienten necesidad de Dios y así la fe llega a ser afirmación del individuo, pero la racionalidad no le permite creer ciegamente.

Casi todas sus obras tocan el tema de la fe, pero Unamuno nunca definió exactamente en qué consistía. Su teoría era que ésta nace de un sentimiento que se convertirá después en deseo y al final en voluntad. Es un deseo natural, espiritual y psicológico, que nace de la esencia del hombre real, concreto. Decía que la fe consiste en crear y no en creer,  lo que no vemos.

Racionalismo y positivismo

Unamuno fue formado bajo las corrientes del racionalismo y el positivismo. Se había inclinado hacia el socialismo en su época de juventud, así como por los problemas que aquejaban a España. Pero luego la influencia de Adolf von Harnack, filósofo, teólogo luterano alemán y otros más, le hicieron rechazar la teoría del racionalismo, y plasma esa inconformidad en su obra “San Manuel Bueno, mártir”.

Reaccionó sobre todo contra el científico británico Spencer. No le agradaba su tendenciosidad, más sí compartía las ideas de Charles Darwin. Para los positivistas no existe el misterio, mientras que para Unamuno sólo existía el misterio. Hay una visible oscilación entre el ateísmo y el cristianismo, provenientes de su educación positivista.

En Mi confesión, Unamuno explica lo que debe quedar del espíritu científico, la sed de verdad es la que provoca actitudes como humildad, tolerancia, templanza, justicia… Y es que la verdad, «que no es ni socialista, ni deísta, ni individualista, ni anarquista, ni atea… es lo que es y nada más», presenta una amplitud infinita que sobrepasa los márgenes del positivismo y no solo se refiere a lo racional y empírico.

La pregunta que se hace en Amor y pedagogía: “¿para qué quiero la ciencia si no me hace feliz?” «Cuantos esperan que la ciencia haga la felicidad del género humano no creen en ella, y menos en su enseñanza». Conclusión: ciencia sí, pero siendo dueños de ella, no sus esclavos.

Generación del 98

La Generación del 98 fue un grupo de escritores, ensayistas y poetas españoles, afectados por la grave crisis social, política y moral que se generó a raíz de la derrota en la guerra hispano-estadounidense, también conocida como Guerra de Cuba o Desastre del 98, cuando perdieron a Puerto Rico, Guam, Cuba y las Filipinas, en 1898, sus últimas colonias ultramarinas.

En Diciembre de 1901, se publicó el Manifiesto en el que se dio a conocer el Grupo de los Tres. Pio Baroja, José Martínez Ruiz (Azorín) y Ramiro de Maeztu, fueron los encargados de escribir, bajo una crítica profunda y de tendencia izquierdista, sobre el preocupante futuro de España en el mundo moderno.

Estos abogaban por una España “nueva”, inspirados en la corriente del “regeneracionismo”, movimiento intelectual de los siglos XIX y XX, que meditaba sobre las posibles causas de la decadencia española y sugerían una nueva generación.

Generación del 98′

Nueva generación

Esto trajo como consecuencia un enfrentamiento entre Baroja y Maeztu contra Azorín. Los primeros negaban tal generación, pero Pedro Salinas Serrano, escritor y ensayista español, la reconoció tras diversos y meticulosos análisis, en sus cursos universitarios y en artículo publicado en la Revista de Occidente (publicación cultural y científica española, de la Fundación José Ortega y Gasset), en diciembre de 1935.

Para estos escritores España urgía de una “europeización”, que la igualara al resto de los países más desarrollados, pero Unamuno pensaba que también debía ocurrir una “españolización” de lo europeo.

José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista español, definió dos generaciones entre 1857 y 1872. Una, defendida y representada por Ganivet y Unamuno, y otra por los más jóvenes. Estos autores y poetas, que englobaron la Generación del 98, nacieron entre los años de 1864 y 1876.

La mayoría de los textos de esta generación fueron escritos posteriormente al año 1910, todos con el factor común de la autojustificación de los radicalismos y las rebeldías juveniles. Unamuno lo retrató en sus escritos durante la I Guerra Mundial.

Música en la nueva generación

La música española se vio también afectada por los intelectuales de la época. El musicólogo Felipe Pedrell, padre de la musicología y etnomusicología española, fue quien abrió las puertas hacia el nacionalismo musical español, en el segmento de las composiciones. Ya había publicado el Cancionero Musical Popular Español  y el manifiesto Por nuestra música.

Marcó el camino de otros compositores como Isaac Albéniz y Enrique Granados, ambos pianistas y Pablo Sarasate, violinista. Entre las obras destacadas de este grupo están Suite Iberia, Suite Española, la ópera Pepita Jiménez y Doce Danzas Españolas, entre otras.

Pedrell fue considerado como el Wilhelm Wagner (compositor, director de orquesta alemán) de España y a Albéniz y Sarasate los compararon con Debussy (compositor francés) y Paganini (violinista, guitarrista y compositor italiano).

Obras de Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno manejó diversidad de géneros, novelas, ensayos, críticas literarias, poesías, aforismos y teatro. Aun así se destaca su unidad temática y el componente confesional, muy marcado en sus novelas Abel Sánchez y El Cancionero. Quiso mostrar al hombre como lo que es, un ser de carne y hueso, que siente, padece, goza, vive, no como un abstracto, que ante la negación de morir, siente la vida como una tragedia.

La obra literaria de Unamuno

Su obra no cabe en estándares ni parámetros conocidos. Inventó un nuevo género, la “nívola” en vez de novela, siendo utilizado en “Niebla” (1914). En ella entabla un diálogo entre el autor y el protagonista de la obra. En “Abel Sánchez” (1917), establece una dialéctica entre Caín y Abel, el envidiado y el envidioso, en el que demuestra que ambos se necesitan.

No hay víctimas y verdugos, sólo que todos tenemos dentro de nosotros a un Caín y a un Abel, con una lucha trágica. Unamuno sugiere como respuestas a esta tragedia, la caridad y el perdón.

Siguiendo su versión y visión de la vida, sus personajes son muy problemáticos y a la vez víctimas de sus pasiones, sus comportamientos, regulados por una sociedad, que no se mide ante la libertad, el destino, la imaginación y la conciencia.

Por estar Unamuno asociado a la Generación del 98’, su obra literaria se rige por las características que surgieron con este movimiento.

Entre ellas están: el lenguaje se volvió más directo y preciso; las tramas se basaron en la situación de España y la necesidad de rescatar al país; los escritores o autores de esa corriente, eran por lo general, personas de fuerte personalidad y sobre todo muy individualistas. Unamuno fue uno de los miembros más destacados de esta generación y se hizo sentir en la primera mitad del siglo XX.

San Manuel Bueno, mártir

En su novela “San Manuel Bueno, mártir” (1931), se enfoca en la inmortalidad y la fe. Sus grandes obsesiones. Narra la historia de un cura que pierde la fe y esperanza, pero contra esto se convierte en ejemplo de caridad, luchando con la razón y la fe . Unamuno contrasta la verdad trágica con la felicidad ilusoria, desviándose hacia la felicidad, a diferencia de sus anteriores obras.

El lugar escogido por Unamuno para esta obra es un pueblito ficticio, al que llamó Valverde de Lucerna, el cual proviene de un paseo que hizo una vez a San Martín de Castañeda, en Zamora, junto al lago de Sanabria. Fue tal realismo que le dio, que fue también inspiración para uno de sus poemas, aquí un extracto del mismo:

Ay, Valverde de Lucerna,
hez del lago de Sanabria,
no hay leyenda que dé cabria
de sacarte a luz moderna.
Se queja en vano tu bronce
en la noche de San Juan,
tus hornos dieron su pan,
la historia se está en su gonce.
Servir de pasto a las truchas
es, aun muerto, amargo trago;
se muere Riba del Lago,
orilla de nuestras luchas.

Vida de Don Quijote y Sancho (1905)

Tomando a los personajes de la valiosa obra de Miguel de Cervantes, “Don Quijote”, Unamuno se lució con este ensayo, que está considerado como de gran valor filosófico y literario. Le da una vida a Quijote, llena de espiritualidad y fe, con la que trata de convencer también a Sancho. Recrea situaciones en una España actual, la que está viviendo Unamuno, y para ello usa a Quijote con sus divertidas locuras, para que se enfrente y utilice el sentido común.

En esta obra confrontó a los dos personajes, representando en ellos, la tensión existente, uno era imagen de la realidad y la razón, y el otro, la ficción y la locura, objetivo de Cervantes al crear estos personajes, que eran, según él, la unidad de la vida y la aspiración a la inmortalidad.

Quiso plasmar su realidad vivencial en esta obra, por lo que trasladó la crisis que se estaba viviendo en España, sobre la teoría de la europeización, defendida por él en anteriores libros, sugiriendo ahora, españolizar a Europa.

Abel Sánchez (1917)

Esta novela tuvo una segunda edición en 1928. En ella utilizó un estilo narrativo más realista que el utilizado en Amor y Pedagogía (1902) y Niebla (1913), retomándolo desde Paz en la Guerra (1897) pero esta vez buscando nuevas formas de expresión y conocer a fondo lo íntimo de los personajes.

Es calificada como una novela confesional, es decir, transmite los sentimientos, pensamientos y pasiones de los personajes de forma más directa y planificada, utilizando voces creíbles en ellos.

Este tipo de novelas deja a un lado la trama principal de los hechos narrados, por el contrario, se centra en analizar el interior de cada personaje. Es por eso que en Abel Sánchez, se cuenta la tragedia vivida por Caín y Abel, pero de forma secundaria, enfocándose más bien en la agonía vivida por el protagonista.

La Niebla (1914)

Es una de las obras de ficción más resaltantes del escritor. Consiste en treinta y tres capítulos, un prólogo, post-prólogo y epílogo, llamando la atención de que quien escribe el prólogo es un amigo del protagonista, Augusto; el post-prólogo lo escribe Unamuno y el epílogo, Orfeo, su perro.

Se trata de la inseguridad sentida por el hombre moderno, ante el destino y la mortalidad. Tal como lo refleja en su título, hay una línea entre la realidad y la ficción, igual ocurre con los personajes de la historia, le da un ambiente nebuloso, en las características físicas y lugares, que hace hasta dudar de la existencia de los mismos.

Hay tan poca descripción de los mismos, que no se ve a ciencia cierta dónde ni cuándo ocurren los hechos, ni qué aspecto tienen los protagonistas. Esta es una característica de la ficción de Unamuno y de los modernistas.

En la novela se abordan temas como la inmortalidad, los dilemas existenciales, las indecisiones, el existencialismo, la igualdad de la mujer, la metaficción y la ficción. Todo se conjuga para dar a conocer al ser humano, que duda de si existe o no, entrando el propio autor a definir la situación.

La tía Tula (1921)

Esta novela cuenta la historia de una mujer de carácter fuerte, quien la vida le destina al cuidado de sus sobrinos huérfanos y al dilema de unirse al esposo de su hermana fallecida, por reconocer, más adelante, que le temía a los hombres. Enfrentó la crianza y educación con sus valores espirituales y morales, de sus tres sobrinos más dos hijos que tuvo el protagonista con la muchacha de servicio, tras ser rechazado por Tula.

Gertrudis, la “tía Tula”, no congeniaba con el matrimonio, ni con el sexo. Le parecía algo sucio, morboso, pero esta condición no la convertía en una mujer frívola, al contrario, era de temperamento ardiente, en lo espiritual y afectivo. Sentía gran devoción por la Santa Teresa de Jesús, quien arropaba el amor de Dios y el amor a Dios. Amar a Dios es estar al pie de la Cruz, cuidar y atender a los hijos, a los enfermos, los moribundos.

Esta obra le da a la maternidad otra visión más trágica. No asociaba el amor con el alumbramiento y el cuidado de una nueva vida con la felicidad. Al convertirse en la tía Tula, de su sobrino Ramiro, refuerza su instinto maternal, que nadie cuestionó.

Recreada en un ambiente doméstico, de fuerte inclinación religiosa, con los dramas y conflictos psicológicos de cada uno de los personajes.

Paz en la guerra (1897)

Fue la primera novela escrita y publicada de Miguel de Unamuno. En ella se entremezclan vivencias de su niñez y los episodios vividos en la crisis del pueblo vasco. Su principal trama está basada en los hechos ocurridos en Bilbao, en 1874, durante la última guerra carlista, de los cuales fue testigo un muy joven Unamuno y marcó su visión de vida y la necesidad de contarlos en sus libros.

Unamuno había escrito varios artículos antes de publicar esta novela. En ellos demostraba su interés por la situación política de España, sobre todo de tipo socialista, al leer los que publicaba en el periódico La lucha de clases y todo lo que tuviera que ver con el destino de su ciudad natal, Bilbao, aun cuando viviera en Salamanca.

Paz en la Guerra, libro del que se enorgullece debido a que fue basado en hechos reales, es una especie de novela histórica, con material recopilado por más de diez años, consistentes en retazos de artículos, recuerdos, testimonios orales y fragmentos de libros escritos sobre los hechos. Le añade los elementos sensibles de los testigos de la guerra, lo que hace del libro, también una novela.

Amor y Pedagogía (1902)

Es una novela si se quiere satírica y burlona, de quince capítulos, con números romanos, subdivididos en escenas, separadas por asteriscos. Aquí se combinan lo humorístico y lo serio, los personajes son víctimas de su propio fanatismo.

En 1934, salió su segunda edición, en la que hace una reflexión sobre las “nivolas” y agrega un apéndice, considerado como grotesco, sobre el sexo en las pajaritas. Como novedad en esta novela está que Unamuno integró el prólogo, el epílogo, los apéndices y el ensayo dentro de la narración.

En ella se desconoce el tiempo, el espacio y el pasado de los personajes, salieron, como quien dice, de la nada.  Cuenta la historia de Don Avito y Don Fulgencio, el primero apasionado por la ciencia y la pedagogía, enfrascado en crear un genio. El segundo, hombre mayor, con características de filósofo, en chancletas, que se mueve entre el amor y la pedagogía.

Don Avito le encarga la educación de su hijo a Don Fulgencio, con la firme convicción de que éste lo convertirá en un genio. Unamuno lo convierte en el autor del Tratado de la Cocotología.

El amor entra en escena con el personaje de la esposa de Don Avito, totalmente opuesta a su marido, representa la vida, la pasión y la traición. Al final, el amor predomina en las diatribas entre la ciencia y la pedagogía, utilizadas para darle vida al proyecto de Don Avito.

Del sentimiento trágico de la vida (1912)

Entre febrero y junio de 1895, Unamuno publicó cinco artículos en la revista “La España Moderna”, estos fueron recopilados en una sola obra, “Del sentimiento trágico de la vida”, en cuyo prólogo explica el objetivo del autor, hacer conocer la situación por la que atravesaba España durante siete años en los que escribió dichos artículos.

Es la paradoja entre vivir y conocer. Todo lo que es vital es antirracional, no sólo irracional y lo racional, antivital. En este libro explica que la razón como el sentimiento, son los que definen al individuo.

Contiene doce capítulos y trescientas veintinueve páginas, en los que va desgranando el tema, con el problema presentado, hasta el último capítulo donde se desencadena la muerte. Ese era el problema, el sentimiento trágico de la vida. Cita muchos filósofos que hacen un poco confusa la lectura. Hace alusión a Don Quijote, como ejemplo a seguir, por basar su fe en la incertidumbre, ya que el hombre vive en un eterno antagonismo entre el corazón y la razón.

La agonía del cristianismo (1924)

Este ensayo fue escrito en francés, en 1924, pero fue traducido y publicado en español en 1931. La primera traducción en francés fue obra de Jean Cassou, mientras el autor estaba exiliado en París. En él Unamuno choca con su yo interior, volviéndolo escéptico, polémico y hasta agónico, en un diálogo consigo mismo, pero no como resignado a la muerte, sino luchando por mantenerse vivo.

Le da un toque religioso, retomando ciertos principios católicos y criticando la descristianización del mundo.(Ver artículo: Teresa de Calcuta)

Con esta obra quiere explorar al cristianismo como una realidad histórica que se resigna a morir, está en agonía desde sus inicios hasta la actualidad. Se basa en “El problema de Jesús y los orígenes del Cristianismo” de P.L. Couchoud, quien teoriza la vida de Jesús en forma histórica y no mítica. Este autor fue quien sugirió el nombre para este ensayo de Unamuno.

Propone el autor que el sufijo “ismo” debería ser cambiado en la palabra “cristianismo”, por “cristiandad” o “cristidad”, que son más inherentes a la cualidad de ser cristiano (cristiandad) y ser como Cristo (cristidad). (Ver artículo: Juan Pablo II)

Miguel de Unamuno. Epistolario I (1881-1899)

Este compendio de epístolas, recoge 303 cartas, de las cuales 60 están parcial o íntegramente inéditas, que desnudan la personalidad, las aficiones, las preocupaciones y el pensamiento político y social de Miguel de Unamuno.  Publicado este primer volumen en el año 2009. Abarcan los últimos veinte años del siglo XIX, en orden cronológico.

Hay de todo tipo, cartas privadas y públicas, ficticias, borradores, postales, administrativas. Unamuno mantuvo correspondencia con lo más selecto de la vida cultural y política de su época. Fueron tantas y muchísimas cartas, que el mismo autor se consideraba enfermo de “epistolomanía”.

Todas llevan un denominador común, su crecimiento a través de los años, desde que simpatizaba con los pensamientos dominantes de la España de fines de siglo, hasta adquirir un status moral e intelectual reconocido, que va de la mano con la historia española: la guerra carlista, anarquismo y procesos de Montjuic (juicio militar 1896), la guerra de Cuba, consecuencias…

I Guerra Carlista. España

¿Qué revelan sus cartas?

Algunas de estas cartas delatan su crisis espiritual, la angustia por el porvenir de su familia, que las catalogan como verdaderas confesiones de su vida. Colette y Jean-Claude Rabaté fueron los autores de este primer volumen. Dijo Rabaté “…era capaz de escribir cuatro o cinco al día, y algunas muy extensas…”.

Colette Rabaté también dijo  “Las cartas nos dan una idea bastante completa de sus diferentes quehaceres, de su vida, de su familia y de su acción política, ya que durante muchos años no se conoció bien su activismo político”, mientras Jean-Claude criticaba su vulnerabilidad en cuanto a sus convicciones. “Primero fue socialista, pero se orientó hacia una identidad evangélica y liberal”, señaló, pero siempre defendió a las clases bajas.

Se estima que recibió más de 20 mil cartas, de las que hay sólo 3 mil aproximadamente, de lo que se deduce que faltan más de 15 mil, tomando en cuenta que contestaba casi todas.(Ver artículo: Cicerón)

Algunas de sus cartas

Extractos de algunas de sus epístolas, referidas siempre a los eventos que estaban sucediendo en su entorno y sus angustias y pasiones:

Carta 135 a Pedro de Múgica (filólogo y músico vizcaíno) octubre de 1895:

«Lo de Cuba es sencillamente imbécil. Me alegraría tuviéramos algo con los Estados Unidos a ver si nos quitaban esas dichosas Antillas que solo sirven para daño nuestro».

Carta a Rubén Darío, mayo de 1899:

«Yo, se lo confieso, no siento la menor atracción hacia París, a la que no creo ciudad más luminosa que Londres o que Berlín. En general, me penetra poco lo francés. Desde que aprendí alemán primero e inglés después -y hace ya años-, he leído poco francés. Algún día explanaré mi hostilidad, hija de temperamento, hacia lo francés y aun hacia lo latino».

Otras obras de Miguel de Unamuno

El volumen Epistolario Inédito II (1915-1936), fue editado por Laureano Robles. Contiene 8 volúmenes, unas 8 mil páginas y alrededor de 3 mil cartas, que serán publicadas por la Universidad de Salamanca, escritas en su juventud, ya en amoríos con Concha Lizárraga, junto a notas, índices y referencias bibliográficas.

Adicional a éstos, Unamuno escribió Recuerdos de niñez y de mocedad (1908), Mi religión y otros ensayos (1910), Conversaciones y soliloquios (1911), El espejo de la muerte (1913), Tres novelas ejemplares y un prólogo (1916), En torno al casticismo (1902), Por tierras de Portugal y de España (1911), Contra esto y aquello (1912), Nada menos que todo un hombre (1916).

El Cristo de Velásquez (1920), Andanzas y visiones españolas (1922), Cómo se hace una novela (1927), Sombras de sueño (1930), Don Sandalio, jugador de ajedrez (1930), Diario Íntimo (1897), publicado en forma póstuma en 1970.

Muchas de sus obras han sido traducidas a diversos idiomas, como el francés, inglés, alemán, italiano, holandés, sueco, checo, húngaro y danés.

El Otro (1926)

Es un libro, convertido en una obra teatral, escrito en 1926 y estrenada en 1932. Está enmarcado en el teatro experimental, del que Unamuno fue uno de sus precursores en España.

Su trama y escenografía se asemejaban a la tragedia clásica griega, incluyendo un toque policíaco, bien estructurada dentro del estilo literario y filosófico del autor. Desvela los conflictos y pasiones, de índole existencial, que vivieron los personajes Cosme y Damián, que a su vez encarnan la historia de Caín y Abel, en forma subliminal, parecida a la exitosa novela “Abel Sánchez”.

Obras teatrales

Sus obras teatrales no tuvieron mucho éxito, debido a su estilo de presentar y desarrollar el drama, tal cual como escribía en sus libros y ensayos. Le daba más importancia a la interioridad del individuo, del personaje. Esto influye en la escenografía, que se ve simplificada, sin artificios, haciendo juego con la desnudez que le atribuye a los personajes.

A pesar del poco entusiasmo que despertaron en el público, desarrolló  varias obras teatrales, entre ellas:

La esfinge (1898), fue la primera obra teatral de Unamuno, estrenada en 1909.

La venda (1899), obra de teatro en un acto. Su estreno fue en 1913.

La princesa Doña Lambra (1909), calificada por Unamuno como una farsa en un acto.

La difunta (1909), sainete en un acto. Estrenada en 1910.

El pasado que vuelve (1910)

Fedra (1910), fue estrenada en el Ateneo de Madrid, en 1918.

Soledad (1921), obra de teatro en tres actos, estrenada en 1953.

Raquel encadenada (1921). Publicada en 1959.

Sombras de sueño (1926). Estrenada en 1930

El otro (1926) Consiste en tres jornadas y un epílogo. Estrenada en 1932.

El hermano Juan o el mundo es teatro (1929). Obra publicada en 1934 y estrenada en 1954.

Monumento en Salamanca

Existencialismo

Unamuno es un existencialista. Su concepción del mundo y el hombre, lo hace plantearse interrogantes como ¿el hombre es real o ficticio?, ¿tiene libertad y determinación o es puro azar? ¿Cuáles son sus relaciones con los demás individuos? Tiene curiosidad por saber cuál es el lugar del hombre en el mundo.(Ver artículo: Jorge Luis Borges)

Sostiene que el hombre está volcado en un mundo que le ofrece oportunidades pero también se las condiciona, literalmente “está fuera de sí”. A esto se le llama también “ser en el mundo”.

Ese ser, que se enfrenta al mundo, también sabe que es libre y responsable de sus actos. Sólo tiene existencia, no hay una esencia previa que le dicte cómo debe ser su comportamiento, es libre de actuar y ser. Por esa razón dijo una vez, citando a Obermann: “¿Y quién eres tú? (…) Para el universo, nada; para mí, todo”.

Unamuno llegó a pensar que la filosofía siempre evadió al ser humano, al hombre de carne y hueso, con sentimientos y fe, dando diversas concepciones que alejaban la esencia para convertirlo en algo abstracto.

Llamó a esas ideas o concepciones “ídolos”, que según él debían ser destruidos. Había que rescatar al individuo real, el existente. La filosofía debía ser una ciencia enfocada en los valores humanos, donde el “vivir” fuera el más importante, sentir y quererse a uno mismo. Sentir que eres imperecedero y querer vivir por siempre, ser eterno, es decir, no querer morir.

Casa Museo de Unamuno. Salamanca

Irracionalidad de la mortalidad

Según Unamuno, la inmortalidad es irracional. Por eso, dice, presentan a Cristo resucitado, para centrar las esperanzas en el alma inmortal. De todos modos, hubo que apelar a la razón para apoyar esa teoría de la inmortalidad, que otorga una vida calmada despues de la muerte. 

Idea que rechaza Unamuno, quien siempre ubicó al hombre en un escenario de lucha contra su entorno para vivir y perpetuarse, por lo que cree que en esa vida posterior también deberá ser así.

Esa es la esencia del existencialismo, no estudian primero la esencia y después la existencia, como la filosofía tradicional, sino, lo contrario, parten del Existir para luego indagar en el Ser.

Poemas de Miguel de Unamuno

Los poemas y obras teatrales de Unamuno, no distaban mucho de los temas de su narrativa: dramas pasionales, amorosos, íntimos, políticos y religiosos, utilizando para ello personajes sensibles y muy conflictivos, que iban enfrentándose al problema y la realidad.

Poemas como Poesía (1907), Rosario de Sonetos Líricos (1912), El Cristo de Velásquez (1920), Rimas de dentro (1923), Romancero del destierro (1927), fueron algunos de sus frutos en este renglón. Romanceros del destierro narra su experiencia en la isla de Fuerteventura, donde estuvo exiliado durante la dictadura de Primo de Rivera.

En el Rosario de Sonetos líricos destaca La oración del ateo, que trata sobre la existencia de Dios, en forma particular. El ateo culpa a Dios (contradictoriamente le habla como si existiera) de engañar a los más pobres e irónicamente le pide, como los verdaderos fieles “acepta nuestras súplicas”.

Luego confiesa que mientras menos piense que Dios existe, está mejor. Vuelve a aceptar que existe de manera paradójica, afirmando que Dios es una idea, que no es omnipotente pero tiene grandes dimensiones, pero, al igual que las ideas, por ser grandes, no tienen por qué existir.

Estatua en Salamanca

Poemas desde el exilio

Romancero del destierro fue un diario del tiempo que estuvo exiliado en Francia, a través del arte expresó sus angustias e inquietudes del espíritu. Es un libro de poemas, sobre todo en sonetos, romances octosílabos, inspirados en la actualidad y crisis política de España. Acá el poema “De Fuerteventura a París”:

A un hijo de españoles arropamos
hoy en tierra francesa; el inocente
se apagó-¡feliz él!-sin que su mente
se abriese al mundo en que muriendo vamos.

A la pobre cajita sendos ramos
echamos de azucenas-el relente
llora sobre su huesa-, y al presente
de nuestra patria el pecho retornamos.

“Ante la vida cruel que le acechaba,
mejor que se me muera”-nos decía
su pobre padre, y con la voz temblaba;

era de otoño y bruma el triste día
y creí que enterramos-¡Dios callaba!-
tu porvenir sin luz, ¡España mía!

Unamuno usó su poesía como una autobiografía espiritual. No se alineó con las nuevas modas poéticas como el modernismo, vanguardismo o simbolismo, mantuvo su estilo sobrio en todas sus obras.

Frases de Miguel de Unamuno

El pobre don Avito Carrascal quiso de su hijo, mediante la pedagogía, hacer un genio, y nosotros queremos hacer, mediante la ‘demagogía’, de nuestros hijos (…) de los hijos de nuestros prójimos (…), unos ciudadanos”. Frase del libro “Amor y Pedagogía”.

Si el camino y la vida son la misma cosa que la verdad, si no habrá contradicción entre la verdad y la vida, si la verdad no es que mata y la vida nos mantiene en el engaño”. Esta fue una reflexión después de leer la frase “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, en una iglesia ortodoxa griega, en San Esteban, Francia.

«Me gusta escribir cartas, es lo más lírico y menos ilativo», le dice en una misiva a Ortega y Gasset.

«Qué son mis cartas sino mi biografía», refiriéndose a su Epistolario y su manía por escribir correspondencias.

Si una persona nunca se contradice a sí misma, debe ser que no dice nada”.

Lo que las personas fascistas odian por encima de todas las cosas, es a las personas  inteligentes“. Su seria animadversión contra los fascistas la refleja en estas palabras.

La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual”.

Discurso de Miguel de Unamuno

El 12 de octubre de 1936, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, donde celebraban el Día de la Raza, hoy llamado Día de la Hispanidad, Unamuno pronunció un polémico discurso que casi le cuesta la vida. Estaban atravesando por una crisis política en España, un conflicto armado que dividió a España en dos bandos, iniciado el 18 de julio de 1936, uno con armas y otro con palabras. Miguel de Unamuno pertenecía al segundo.

Estaban presentes políticos, personalidades del mundo militar e intelectual, Pla y Deniel, Obispo de Salamanca, el gobernador y Doña Carmen Polo, en representación de su esposa, el General Francisco Franco.

Empezó hablando Vicente Beltrán, seguido por José María Pemán, ultranacionalista y fascista, luego el profesor Francisco Maldonado, quien arremetió contra los catalanes y vascos, al fondo se escuchaban exaltados a los falangistas.

Cuando le tocó el turno de la palabra al General Millán Astray, fundador de la legión, quien estaba lisiado a consecuencia de la guerra, atacó violentamente a Cataluña y a las poblaciones vascas, diciendo de ellas que eran cánceres en el cuerpo de la nación, se caldeó el ambiente y los falangistas (de ideología fascista) y con camisetas azules,  lanzaron proclamas como ¡Viva la muerte!, ¡España! ¡Una!, ¡España!  ¡Grande! ¡España! ¡Libre!

Habla Unamuno

Acto seguido, Unamuno, se dirigió lentamente al estrado, aun cuando no pensaba intervenir como orador y comenzó su tan recordado y controversial discurso. A continuación, se transcribe el mismo, donde se palpa la molestia, el rechazo enorme a los fascistas y sobre todo a las palabras proferidas.

Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia.

Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión.

Unamuno era un hombre de carácter conflictivo, no se quedaba callado ante la injusticia.

Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis…”

¡Viva la muerte!

El Obispo se sintió aludido y ofendido, pero Unamuno continuó su discurso:

“…Acabo de oír el necrófilo e insensato grito “¡Viva la muerte!”. Esto me suena lo mismo que “¡Muera la vida!”. Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente.

Como ha sido proclamada en homenaje al último orador, entiendo que va dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados.

Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como he dicho, que no tenga esta superioridad de espíritu es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.

El general Millán Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada…”

Francisco Franco y Carmen Polo

Salen las armas

Millán Astray se levantó molesto y se dirigió a Unamuno, diciéndole “Muera la inteligencia” ¡Viva la muerte!, los que estaban armados sacaron sus armas, por lo que Unamuno contestó:

“…Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.”

Miguel de Unamuno tuvo que salir escoltado y según la historia, fue salvado por la esposa de Franco, Carmen Polo. Hacía poco habían asesinado a Federico García Lorca, poeta y escritor reconocido internacionalmente, esto pudiera haber sido el motivo por el que no quisieron correr el riesgo de ganarse una mala imagen si mataban a otro personaje de reconocida trayectoria intelectual.

Unamuno fue destituido como rector y enviado a su domicilio en condición de arresto domiciliario, hasta el día de su muerte. Fue considerado un traidor para los nacionales.

Muerte de Miguel de Unamuno

Este escritor bilbaíno, murió a la edad de 72 años, el 31 de diciembre de 1936. Unos dicen que estaba en su casa en Salamanca, calle Bordadores, España. Otros, que se encontraba de tertulia con unos amigos, cosa poco creíble, ya que Unamuno estaba cumpliendo arresto domiciliario. Sus últimos días fueron de mucha tristeza, desolación y soledad. (Ver artículo: Juan Ramón Jiménez) 

Sus restos están en el cementerio de San Carlos de Borromeo, en Salamanca, junto a su hija mayor, Salomé, fallecida tres años antes que él. Fue exaltado como un héroe falangista. En su epitafio se lee: “Méteme Padre Eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar”.

Tumba de Unamuno

¿Sabías que…

  • Desde niño Miguel de Unamuno sentía gran afición por la papiroflexia, arte de hacer figuras con papel?
  • En sus bolsillos llevaba migas de pan que amasaba constantemente, con ajo crudo, para mantener movimiento en sus dedos y manos y así evitar una parálisis?
  • Fue condenado a dieciséis años de prisión por el delito de injuria contra el rey, que no cumplió y lo obligó a exiliarse por un tiempo?
  • Su vestimenta era totalmente diferente a los intelectuales de su época? Lucía barba blanca, jersey oscuro y cerrado, sin corbata, parecía un sacerdote protestante.
  • Era, como los personajes de sus obras, un ser con muchas contradicciones y paradojas?
  • En la calle Bordadores de Salamanca está un monumento en homenaje a Miguel de Unamuno y otro en Montaña Quemada, Fuerteventura?
Monumento en Fuerteventura
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