Bernardo O’Higgins: biografía, obras, padres, frases, y mucho más

Bernardo O’Higgins Riquelme era un rico terrateniente chileno-irlandés que fue un líder de la independencia de Chile que liberó a Chile del dominio español en la Guerra de Independencia de Chile. (Ver artículo: Salvador Allende)

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Biografía de Bernardo O’Higgins

Bernardo O’Higgins, miembro de la familia O’Higgins, nació en Chillán, Chile el año de 1778, siendo el hijo bastardo de Ambrosio O’Higgins, primer marqués de Osorno, un teniente de origen español criado en Irlanda, que se convirtió en gobernador de Chile y más tarde virrey de Perú. Su madre era Isabel Riquelme, una destacada lugareña, hija de Don Simón Riquelme y Goycolea, miembro del Cabildo o consejo de Chillán.

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O’Higgins vivió la primera parte de su infancia con la familia de su madre en el centro-sur de Chile, para luego residir con la familia Albano, accionistas mercantiles de su padre, en Talca. A la edad de 15 años, Bernardo O’Higgins fue enviado a Lima por su padre. El adolescente tenía un trato bastante frío con Ambrosio, quien lo auxilió económicamente y se responsabilizaba por su educación, pero los dos nunca se conocieron en persona. (Ver artículo: Pinochet)

En el momento del nacimiento de su hijo, Ambrosio era solo un oficial militar junior. Dos años más tarde, Isabel se casó con Don Félix Rodríguez, un amigo de su padre.  O’Higgins usó el apellido de su madre hasta la muerte de su padre en 1801.

El padre de Bernardo continuó su ascenso profesional y se convirtió en virrey de Perú; a los diecisiete el adolescente fue enviado a Londres para completar sus estudios. Allí, estudiando historia y las artes, O’Higgins se familiarizó con las ideas estadounidenses de independencia y desarrolló un sentido de orgullo nacionalista. Conoció a Francisco de Miranda, un idealista venezolano y creyente en la independencia, y se unió a la Logia Masónica establecida por Miranda, dedicada a lograr la independencia de América Latina. (Ver artículo: Antonio José de Sucre)

En 1798 Bernardo O’Higgins se fue a España desde Gran Bretaña, su regreso a las Américas fue retrasado por las Guerras Revolucionarias Francesas. Su padre murió en 1801, dejándole una gran parcela de tierra, la Hacienda Las Canteras, cerca de la ciudad chilena de Los Ángeles. O’Higgins regresó a Chile en 1802, adoptó el apellido de su padre biológico y comenzó su vida como un caballero agricultor. (Ver artículo: Rómulo Gallegos)

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Este interludio pudo haber sido el período más satisfactorio de su vida. La hacienda comenzó a prosperar casi de inmediato, y Bernardo pronto mantuvo una casa en Chillán. En 1806, fue nombrado cabildo como representante de Laja.

Sin embargo, antes de que Bernardo O’Higgins tuviera tiempo de establecerse en su estilo de vida agrario, los cimientos de la sociedad chilena se vieron amenazados. En 1808, Napoleón tomó el control de España, que, ocupado con su propia defensa, dejó sus colonias, incluido Chile, en gran parte sin control, esto desencadenó una secuencia de eventos en América del Sur.

En Chile, la elite comercial y política decidió formar un gobierno autónomo para gobernar en nombre del rey preso Fernando VII; este iba a ser uno de los primeros en una sucesión de hechos hacia la independencia chilena, en la cual O’Higgins obtendría un papel principal. (Ver artículo: Hernan Cortes)

Si quieres conocer más sobre la vida de Bernardo O’Higgins, te invitamos a ver el siguiente vídeo

Rol en la independencia de Chile

El 18 de septiembre de 1810, Bernardo O’Higgins se unió y partició en la revuelta contra el ahora dominado gobierno español. Los jefes coloniales en Chile no secundaron el mandato de José Bonaparte en España, y se creó un autogobierno dirigido por las disposiciones de la Junta de Gobierno de Chile, con la meta de restablecer el auténtico y legal trono español. Esta fecha ahora se reconoce como el Día de la Independencia de Chile.

O’Higgins era amigo íntimo de Juan Martínez de Rozas, un viejo amigo de su padre y uno de los líderes más radicales. El líder aconsejó vehementemente que se fundara un congreso nacional, y fue electo diputado al primer Congreso Nacional de Chile en 1811 como portavoz del distrito de Laja. Las presiones entre los partidos realistas y los llamados independentistas, a los que O’Higgins apoyó incansablemente como un miembro menor, continuaron creciendo.

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El campo antirrealista en Chile estaba profundamente dividido en líneas de mecenazgo y personalidad, por creencias políticas y por geografía (entre las agrupaciones regionales rivales de Santiago y Concepción).

Debido a los diferentes golpes de Estado, la familia Carrera se habia asido al poder varias veces, apoyando un nacionalismo más enfocado en Chile, en oposición a la visión latinoamericana más amplia de la agrupación Lautaro Lodge, de la cual eran miembros Bernardo O’Higgins y el argentino José de San Martín. José Miguel Carrera, el miembro más prominente de la familia Carrera, disfrutó de una base de poder en Santiago; la de De Rozas, y más tarde O’Higgins, yacía en Concepción.

Como resultado, Bernardo O’Higgins se encontraría cada vez más en una competencia política y militar con Carrera, aunque desde el principio, O’Higgins no era tan prominente como su rival posterior. De Rozas inicialmente lo nombró a un puesto militar menor en 1812, posiblemente debido a sus orígenes ilegítimos, mala salud o falta de entrenamiento militar.

Gran parte de la temprana instrucción marcial de Bernardo O’Higgins fue resultado de la enseñanza de Juan Mackenna, un expatriado proveniente de Irlanda que fue antiguo socio de Ambrosio, cuya educación se basó principalmente en el uso de la caballería.

En 1813, cuando el gobierno español hizo su primer intento de reconquistar Chile, el envío de una excursión, la cual estuvo encabezada por el brigadier Antonio Pareja Carrera, como ex líder nacional y ahora comandante en jefe del ejército, constituyó una elección natural para liderar la resistencia militar que estaba siendo planeada desde hace años.

Bernardo O’Higgins estaba de regreso en sus propiedades en Laja, habiéndose retirado del Ejército el año anterior debido a su mala salud, cuando llegaron noticias de la invasión. El jóven movilizó a su milicia local y marchó a Concepción, antes de pasar a Talca y reunirse con Carrera, que debía tomar el mando del nuevo ejército.

Carrera envió a O’Higgins a atacar a los españoles en Linares. La victoria de Bernardo resultó en su ascenso a coronel. Siguió el infructuoso asedio de Chillan, ocurrido del 27 de julio al 10 de agosto de 1813, cuando las fuerzas patriotas intentaron desalojar a una determinada banda de defensores realistas

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Las fuerzas patriotas que rodeaban a Chillán consistían en algunos de sus mejores soldados, pero el asedio debía ocurrir en medio del invierno y en un lugar difícil. Aunque las tropas patriotas estaban equipadas con ponchos impermeables, el clima invernal era tan desagradable y los suministros patriotas tan limitados que a Carrera le preocupaba el momento de la campaña.

A medida que los días avanzaban, la fuerza patriota comenzó a sufrir un creciente número de desertores, y Carrera decidió que era necesario un ataque directo antes de que toda la fuerza se desintegrara en las duras condiciones invernales.

El primer ataque, la batalla de Maipón, se llevó a cabo el 3 de agosto, y el segundo ataque se dio dos noches más tarde. Los asaltos fueron estropeados por la masacre de muchos de los habitantes civiles de Chillán y numerosas barbaridades, no obstante, los asaltos no lograron tomar la ciudad, donde las fuerzas realistas se mantuvieron firmes.

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En estas batallas Bernardo O’Higgins produjo una actuación valiente, pero nada espectacular; sin embargo, como comandante, Carrera tomó la mayor parte de la culpa por la derrota, debilitando su prestigio con la Junta en Santiago.

Bernardo O’Higgins continuó haciendo campaña contra los realistas, luchando con un coraje imprudente que lo haría famoso.

La batalla de El Roble inició al amanecer del 17 de octubre de 1813, cuando las fuerzas realistas lanzaron su ataque sorpresa contra las fuerzas de Carrera, creando pánico en sus filas. Carrera, creyendo que su ejército había sido derrotado, condujo su caballo al río Itata y se retiró de la batalla para evitar ser capturado.

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Mientras tanto, el coronel Bernardo O’Higgins mantuvo la compostura desde el inicio del tiroteo y, reuniendo a unos doscientos hombres a su alrededor, corrió a proteger la artillería y organizar la resistencia.

A él se unieron los capitanes José Joaquín y Diego José Benavente formando una pequeña y respetable fuerza. Después de aproximadamente una hora o más de combates, O’Higgins se impacientó. Tomando un arma de un soldado caído y blandiéndola, gritó sus órdenes más famosas: “¡Vivir con honor, o morir con gloria! ¡El que sea valiente que me siga!”

Las tropas, animadas por el ejemplo de Bernardo O’Higgins, se movilizaron y obligaron al enemigo a retirarse rápidamente. A pesar de haber sido herido, O’Higgins continuó persiguiendo a las fuerzas realistas desde el campo.

La Junta en Santiago reasignó el comando del ejército de Carrera, que se había retirado durante la batalla, a O’Higgins, quien luego nombró a Juan Mackenna comandante general.

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Los realistas dejaron más de 80 muertos en el campo de batalla, mientras que los patriotas habían sufrido treinta bajas. El mayor impacto, sin embargo, fue fuera del campo de batalla. Para el ejército patriota, esta era su primera victoria contra las fuerzas realistas, la cual sería bien recordada.

Carrera fue aprehendido y apresado por el ejército enemigo; en consecuencia de su privación de libertad, en mayo de 1814, O’Higgins secundó el Tratado de Lircay, donde los patriotas reafirmaron su lealtad al rey Fernando VII, definieron a Chile como una parte integral de la monarquía española y prometieron ayudar financieramente al tesoro español dentro de las posibilidades económicas del país

Los realistas, por otro lado, aceptaron la existencia de un gobierno provisional chileno, y al comprometerse a abandonar la ciudad de Talca, retiraron la mayoría de sus fuerzas al sur del río Maule y abandonaron la provincia de Concepción.

El tratado también incluyó otras disposiciones generales como el fin de todos los actos de guerra entre ambos ejércitos, el intercambio de prisioneros de guerra, la restitución de todas las propiedades confiscadas por los chilenos a los partidarios realistas y el pago de las deudas incurridas por la Ejército Real en su campaña chilena.

Ante esto, una vez liberado, el 23 de julio de 1814, después de dos meses de discusiones con el Director Supremo Francisco de la Lastra e incapaz de retirarse a la Argentina, José Miguel Carrera volvió a tomar el poder en Chile, despidió al Director e instaló una nueva junta, negándose a aceptar el Tratado de Lircay

Bernardo O’Higgins, mientras tanto, seguía siendo el comandante en jefe del gobierno de Francisco, y había consentido a la firma del tratado. El comandante marchó desde Talca hacia Santiago con una división de tropas para eliminar a Carrera.

Él consideraba a Carrera y su facción política como responsables de los fracasos militares de la campaña anterior, así como del derrocamiento anterior del mentor político de O’Higgins, Juan Martínez de Rozas. En la víspera de la batalla, acampó en la propiedad Mardones, al sur del río Maipo, esperando a las fuerzas de Carrera, pasando la noche en la pequeña aldea de la granja Pérez.

En la mañana del 26 de agosto, el entonces general de brigada Bernardo O’Higgins cruzó el río Maipo. Su intención era avanzar rápidamente sobre Santiago y así derrotar a Carrera; debido a esto, inicialmente no se dio cuenta del tamaño y la disposición de las fuerzas enemigas.

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Pasado el mediodía, los grupos de avanzada de O’Higgins’, bajo el mando de Ramón Freire, se unieron al combate con los escalones de las fuerzas de Carrera, bajo el mando de su hermano menor, el coronel Luis Carrera, protegido por un banco bajo.

Luis Carrera había desplegado sus fuerzas con la infantería a su derecha, la artillería al centro, su caballería a su izquierda y detrás de éstas, una línea de ochocientas milicias de caballería de Aconcagua bajo el mando del coronel José María Portus. Estas milicias estaban mal equipadas, eran de mala calidad, y solo se desplegaron durante las fases finales de la batalla.

Evitando más reconocimientos, Bernardo ordenó a sus hombres que avanzaran en un ataque decidido contra la fuerza enemiga. Después de un cañonazo infructuoso, O’Higgins atacó a la fuerza en la tarde, colocando a su infantería en el centro de su línea, con el apoyo de cuatro cañones, y dividiendo a su caballería entre ambos flancos.

Luego de una hora de ataque infructuoso, y de haber recibido numerosas pérdidas sin causar mucho daño a los defensores, las fuerzas de Bernardo O’Higgins comenzaron a retirarse en relativo desorden.

Este momento fue aprovechado por la caballería de Luis Carrera, quien ordenó a Diego José Benavente rodear el flanco derecho del enemigo y comenzar a alterar aún más su línea. Esto fue seguido por la milicia montada de Aconcagua que se movilizaba en medio de la línea de O’Higgins, rompiéndola y tomando numerosos prisioneros, entre ellos cuatro oficiales superiores.

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Los hombres de Bernardo O’Higgins huyeron, principalmente hacia el sur, intentando cruzar el río Maipo y buscando seguridad en los edificios alrededor de Chena. El caballo de O’Higgins se había derrumbado herido, y se retiró del campo en un caballo prestado, llevando a una unidad de 100 hombres.

Mientras tanto, la mayor parte de la 3ra división de la fuerza de Carrera, bajo el mando del mismo José Miguel Carrera, había sido posicionada en los suburbios de Santiago al comienzo de la batalla.

A pesar de su plan, no llegó a tiempo para tomar parte en la acción principal. Cuando llegó la caballería de la 3. ° división, se unió a las unidades que perseguían a los hombres de Bernardo O’Higgins desde el campo de batalla, pero cuando el sol se puso alrededor de las 18:30, los hombres de Carrera abandonaron la persecución.

Luis Carrera no persiguió más a sus enemigos, pero mantuvo su posición. Colocó algunas fuerzas como una distracción hacia la Hacienda de Tango, acompañado por las armas que había tomado de O’Higgins. Mientras que estas armas proporcionaron un bombardeo irregular, el cuerpo principal de Carrera dejó la granja de Pérez y se retiró dos kilómetros al norte, a la aldea de Ochagavia.

Al día siguiente, Bernardo O’Higgins finalmente se reagrupó al sur del Maipo y reunió a sus hombres, con la intención de unirlos con sus unidades posteriores y emprender un nuevo ataque. En medio de esto, llegaron noticias de Talcahuano sobre la llegada de la expedición realista del general español Mariano Osorio, avanzando rápidamente hacia ellos. Esto significó el rompimiento del tratado previamente firmado. La intervención alentó a ambas partes a resolver sus diferencias y defender conjuntamente a su país.

Bernardo O’Higgins envió un representante a José Miguel Carrera para transmitir la noticia de la situación y sus intenciones. Luego de algunas negociaciones adicionales, los dos líderes resolvieron sus diferencias en la Hacienda de Tango, firmando conjuntamente una declaración en Santiago el 4 de septiembre.

Un día más tarde, O’Higgins abandonó la capital para asumir el liderazgo de la 1. ° división, compuesta por sus antiguas fuerzas, bajo el mando general de José Miguel Carrera. Estas fuerzas conducirían la defensa de Chile, llevándose a cabo al desastre de la batalla de Rancagua.

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Esta batalla se llevó a cabo en la mañana del 1 de octubre de 1814, en las afueras de la ciudad de Rancagua. Las fuerzas chilenas, que habían ocupado la ciudad antes de esta disputa, fueron rodeadas por las fuerzas de Osorio que avanzaron hacia la ciudad.

El objetivo de esta batalla para los españoles era tomar la ciudad, la cual constituía un punto estratégico para la conquista y defensa de Santiago. Este lucha fue brutal pues los realistas contaban con una gran fuerza conformada por soldados que habían luchado en las Guerras Napoleónicas en España

Mientras la lucha se extendía hasta horas de la noche, las fuerzas españolas tomaron la decisión de prender fuego a la ciudad. Cuando las bajas se hicieron considerables, las fuerzas chilenas solicitaron refuerzos desde la capital, Santiago, que se encontraba a 87 kilómetros al sur de Rancagua.

Finalmente, la solicitud falló y obligó al ejército chileno a dispersarse y huir al campo y al desierto. Luego de esta victoria, los españoles ingresaron en Santiago, acabaron con el gobierno chileno y erigieron su brutal Reconquista en Chile.

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Al igual que Carrera y otros nacionalistas, Bernardo O’Higgins se movilizó a la Argentina acompañado de otros soldados, manteniéndose en este país mientras los españoles estaban al mando de Chile

Estando en Argentina, O’Higgins se encontró con el general José de San Martín, con quien volvió a Chile en 1817 para derrotar a los realistas.

En un principio, la campaña fue bien, con los dos comandantes logrando una victoria en la batalla de Chacabuco. San Martín envió a sus tropas rumbo hacia la montaña desde de la medianoche del 11 de febrero para organizarse para un ataque al despuntar el día. Cuando comenzó el ataque, sus tropas estaban mucho más cerca de los españoles de lo previsto, y lucharon dura y heroicamente.

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El general Bernardo O’Higgins, supuestamente viendo su patria y vencido por la pasión, desafió el plan y atacó junto con sus 1.500 soldados.

O’Higgins manifestó que los españoles interrumpieron su repliegue y empezaron a marchar hacia su ejército. Declaró que si lideraba a sus seguidores por el estrecho los asesinarían uno a uno. San Martín vio el avance temprano de O’Higgins y ordenó una movilización contra el flanco español, lo que le quitó la presión a O’Higgins y permitió que sus tropas se mantuvieran firmes

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La Segunda Batalla de Cancha Rayada se libró el 16 de marzo de 1818, cuando los españoles atacaron al anochecer, aprovechando que lo último que los patriotas esperaban era una batalla.

En un movimiento audaz, el español José Ordoñez ejecutó el tipo de estrategia que San Martín temía: eludir la ciudad y hacer un ataque sorpresa por la noche detrás de la vanguardia, donde las fuerzas patriotas seguían tomando posiciones. El ataque ocurrió antes de que el ejército patriota se hubiera reubicado, y estaba dirigido al batallón bajo el mando del general Bernardo O’Higgins, cerca de la posición de San Martín.

Pronto, los soldados de vanguardia se dispersaron, dejando a O’Higgins en una mala posición; su caballo fue asesinado a tiros y fue herido en un brazo.

En un movimiento poco característico, en lugar de ordenar la retirada, San Martín ocupó su puesto, lo que hizo que más soldados patriotas huyeran bajo el fuego enemigo, dejando atrás sus armas y suministros.

Para el 21 de marzo, las diezmadas fuerzas patriotas de alrededor de tres mil hombres se reunieron en San Fernando, mientras llegaba a Santiago la noticia de la derrota. Los rumores de muertes de O’Higgins y San Martín se estaban extendiendo, y comenzó un éxodo de Santiago a Mendoza.

La batalla resultó en alrededor de 150 muertos y doscientos prisioneros. Varios cientos habían desertado, toda la artillería del lado argentino se perdió junto con un considerable número de caballos, mulas y armas de las partes chilenas.

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A pesar de la victoria realista, la acción resultó devastadora para ellos: doscientos soldados habían sido asesinados, trescientos hombres capturados y alrededor de seiscientos habían desertado, un total que abarcaba más de la mitad de los dos mil hombres que habían participado en la batalla.

Como consecuencia de esta cruel emboscada se libró la batalla de Maipú el 5 de abril de 1818. Este enfrentamiento armado dejó a 2,000 españoles muertos y 3,000 capturados; los patriotas perdieron alrededor de 1,000 hombres.

La victoria produjo resultados tremendos ya que con esto se llega al fin de las principales operaciones españolas en Chile. También permitió a los patriotas chilenos y argentinos unidos lanzar una serie de ataques contra las posiciones españolas a lo largo de la costa del Pacífico de América del Sur, lo cual culmina con la liberación de gran parte del Perú del dominio español.

El histórico triunfo se conmemora anualmente cada 5 de abril con un desfile civil-militar conjunto en Maipú, donde tuvo lugar la batalla. Un evento de historia viviente en el último domingo de abril termina un mes de festividades nacionales en honor a la victoria.

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A lo largo de la guerra con los realistas, O’Higgins se había involucrado en una pelea bastante acalorada con José Miguel Carrera. (Ver artículo: Jorge Eliecer Gaitan)

Después de su retiro en 1814, O’Higgins se había desempeñado mucho mejor que Carrera, quien encontró poco apoyo de parte de San Martín, el aliado político de O’Higgins. Carrera fue encarcelado para evitar su participación en los asuntos chilenos; después de su escape, terminó tomando el bando ganador en la guerra federalista argentina, ayudando a derrotar al gobierno pro-San Martín en 1820.

Marchando al sur para atacar a O’Higgins, ahora gobernante de Chile, Carrera fue arrestado por partidarios del general y ejecutado en circunstancias cuestionables en 1821; sus dos hermanos ya habían sido asesinados por las fuerzas realistas en los años anteriores, poniendo fin a la disputa de larga data.

El argumento en cuanto a la contribución relativa de estos dos grandes líderes de la independencia chilena, sin embargo, ha continuado hasta la actualidad, y la decisión de O’Higgins de no intervenir para evitar la ejecución coloreó los puntos de vista de muchos chilenos sobre su reinado.

Luego de las batallas, a San Martín se le propuso un cargo en el Chile libre, cosa que no aceptó para continuar la lucha por la independencia en el resto de América del Sur. O’Higgins tomó el cargo, transformándose en la cabecilla del Chile independiente. Se le otorgó una autoridad dictatorial como Director Supremo el 16 de febrero de 1817. El 12 de febrero de 1818, Chile se proclamó una república independiente.

Por seis años, Bernardo O’Higgins fue un gran presidente, y su dirección fue excelente, al principio. Constituyó comercios, cortes, casas de estudio, bibliotecas, centros de salud y cementerio e inició mejoras fundamentales en la agricultura; además, emprendió varias reformas militares, ya que creó la Academia Militar Chilena en 1817 (Ver artículo: Abraham Lincoln)

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Bernardo O’Higgins seguía preocupado por la amenaza de invasión y, junto a la Academia Militar, fundó la moderna Armada chilena bajo el mando del oficial escocés Lord Cochrane, estableciendo el Primer Escuadrón de la Armada de Chile, la Academia para Jóvenes Marinos y el Cuerpo de Marines de Chile.

No obstante, con el pasar del tiempo, O’Higgins empezó a alejarse de las agrupaciones políticas fundamentales dentro de una nación todavía débil. Aquellos planteamientos relacionados con cambios radicales y tolerantes, como la fundación del liberalismo y la revocación de la aristocracia, fueron negadas por los poderosos terratenientes

En 1822, O’Higgins estableció una nueva y polémica constitución, que muchos consideraron como un intento desesperado de aferrarse al poder. Las muertes de sus enemigos políticos, incluidos Carrera y Manuel Rodríguez, volvieron a perseguirlo, y algunos lo acusaron de abusar del poder del Estado. Las provincias lo veían cada vez más como un poder centralizador en un grado excesivo

Bernardo O’Higgins fue depuesto por un golpe conservador el 28 de enero de 1823. El nuevo dictador chileno, Ramón Freire, anteriormente el aliado de O’Higgins, que se había vuelto lentamente contra él.

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Freire había luchado bajo la dirección del O’Higgins en la Batalla de Maipú, fue ascendido a coronel por sus servicios a la independencia chilena, y fue finalmente nombrado Intendente de Concepción.

Su amistad con O’Higgins comenzó a desmoronarse gradualmente, sin embargo, no fue hasta que en 1822 renunció a su posición en desacuerdo que su nombre se convirtió en un punto de gran importancia para aquellos descontentos con O’Higgins.

La abdicación de Bernardo O’Higgins fue típicamente dramática: desnudando su pecho, ofreció su vida si sus acusadores se lo exigían. A cambio, la junta declaró que no tenían nada contra O’Higgins, y lo saludaron.

Si quieres saber más sobre la abdicación de O’Higgins te invitamos a que veas el siguiente vídeo

O’Higgins fue nombrado gobernador de Concepción, un nombramiento que no duró mucho: ya era hora de que abandonara Chile

Después de ser depuesto, se embarcó desde el puerto de Valparaíso en julio de 1823, en la fragata británica Fly, siendo esta la última vez que pisa suelo chileno. Originalmente tenía destino a Irlanda, no obstante, mientras pasaba por Perú, Simón Bolívar lo animó a unirse al esfuerzo nacionalista allí.

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El gobierno de Bolívar otorgó a chileno la Hacienda de Cuiva y la Hacienda Montalván en San Vicente de Cañete, cerca de Lima. Vivió en el exilio por el resto de su vida acompañado por su hijo ilegítimo, Pedro Demetrio O’Higgins (1817-1868), su madre y su media hermana, Rosa Rodríguez Riquelme (1781-1850). Además, según un documental de 2001, O’Higgins también tuvo una hija, Petronila (nacida hacia 1809) de Patricia Rodríguez.

Bernardo O’Higgins viajó para unirse al ejército de Bolívar en la liberación final de Perú, pero al llegar, descubrió que Bolívar no tenía la intención de darle un mando, sino que lo nombró general de la Gran Colombia y lo nombró juez especial de la corte marcial para voluntarios chilenos.

Volviendo a Lima, O’Higgins se enteró de la victoria del venezolano en la Batalla de Ayacucho. Regresó a Bolívar para las celebraciones de la victoria, pero como civil. En esta fiesta brindó, dirigiéndose a Bolívar, “América es libre. A partir de ahora, el general O’Higgins no existe, solo soy Bernardo O’Higgins, un ciudadano privado. Después de Ayacucho, mi misión ha terminado”.

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Cuando Andrés de Santa Cruz fue nombrado el jefe de la Confederación Perú-Boliviana en el año 1836, O’Higgins respaldó sus ideas de unión y le redactó una carta demostrando su apoyo un año más tarde cuando esta federación fue agredida por el ejército chileno comandado por Diego Portales. Por ello, Bernardo se ofrece a servir como árbitro y conciliador en aquel conflicto armado

Con el ascenso de Agustín Gamarra, O’Higgins se empezó a sentir fuera de lugar en Perú. Mientras tanto, el gobierno chileno había empezado a rehabilitarlo y lo habían vuelto a otorgar su antiguo rango de capitán general en el ejército chileno.

Muerte

Estando bastante enfermo como consecuencia de su edad, los especialistas le aconsejaron retornar a Chile en los meses de verano. Decidió entonces emprender su viaje en el vapor conocido como Chile, el cual partía desde Callao, una ciudad costera peruana, el día 27 de diciembre, no obstante, ese día padeció de un grave ataque cardíaco por lo que perdió su viaje

Bernardo O’Higgins postergó su anhelada travesía para el mes de febrero, aún al filo del verano, cambiando la embarcación por el vapor Perú. A pesar de sus ansias de volver, poco tiempo antes de iniciar el viaje sufrió otro problema cardíaco. En esta ocasión, sus doctores le comunicaron que sería imposible para él realizar un recorrido tan largo con un corazón frágil, por lo cual tuvo que establecerse en su casa en Lima, donde siguió sufriendo diversos ataques

Para el octavo día del mes de octubre del año 1942, O’Higgins citó Jerónimo Villafuerte, un notario, y en su presencia escribió lo que sería su último deseo, su testamento, donde nombra a Rosita, su hermanastra, como la beneficiaria y la dueña de toda la riqueza y bienes remanentes luego de que llevara a cabo varias diligencias, siendo la más significativa la de otorgar un gran porcentaje de la herencia a Pedro Demetrio O’Higgins, su hijo.

Algunas noches más tarde, compuso un documento dirigido al presidente Manuel Bulnes, cabecilla del gobierno chileno, en el que exigió que el gobierno le devolviera todo el dinero que invirtió en todos los ambientes, lugares y fechas que expuso en la carta, dándole al Estado cierta suma con el objetivo de edificar un nuevo colegio dedicado a la agricultura en Concepción, en lugar de construir la iglesia donde deberían encontrarse sus restos. Asimismo, otorgó la otra parte del dinero a la construcción de un mirador de estrellas que estaría localizado en el cerro Santa Lucía de Santiago y a un faro ubicado el puerto de Valparaiso

Debido a la imposibilidad de levantarse, Bernardo O’Higgins ordenó la construcción de un pequeño altar en su cuarto y desde allí escuchaba la misa día tras día mientras pasaba la otra parte de su día escuchando la misa de los enfermos.

El 24 de octubre de aquel año, O’Higgins se sentía lo suficientemente bien para levantarse por lo que se arregló y pidió que lo posaran en uno de los sillones de su dormitorio, no obstante, no pudo resistir el dolor y se vió obligado a postrarse en la cama nuevamente, donde falleció en un respiro.

Fue enterrado en Perú gracias a las grandes colaboraciones de sus vecinos y conocidos, sin embargo, estos fueron reclamados por el gobierno chileno en 1869. En primer lugar fue enterrado en el Cementerio General de Santiago, pero diez años más tarde, el 20 de agosto, su receptáculo mudado, gracias a Augusto Pinochet, al Altar de la Patria, el cual se encuentra localizado en las cercanías del Palacio de La Moneda. Todo esto desobedece la explícita orden de O’Higgins de ser enterrado en Concepción

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En 2004, su cuerpo se mantuvo un tiempo en la Escuela Militar de Chile mientras se terminaba la construcción de la Plaza de la Ciudadanía, antes de ser finalmente enterrado en la nueva Cripta subterránea del Libertador

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Bernardo O’Higgins es ampliamente conmemorado hoy, tanto en Chile como en otras partes del mundo. Una de las regiones administrativas de Chile fue nombrada región Libertador General Bernardo O’Higgins en su honor, al igual que otros nombres de lugares como el pueblo de Villa O’Higgins.

La principal arteria de la capital chilena, Santiago, es la Avenida Libertador General Bernardo O’Higgins. También está el Parque Nacional Bernardo O’Higgins. En el pueblo de San Vicente de Cañete, ubicado en la Región Lima, en Perú, hay un parque y una calle que lleva su nombre.

Existe una figura de O’Higgins en O’Higgins Square al lado del puente de Richmond, ubicado en la parte baja de Londres, donde anualmente, el dirigente de ese municipio participa, de la mano de los representantes chilenos en Reino Unido, para realizar una reunión en la que se conmemoran los méritos de este célebre chileno  

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También hay una placa en su honor en Merrion Square en Dublín y en Garavogue River Walkway en Sligo, Irlanda, y una escultura cerca de la estación central de trenes en Plaza Iberoamericana, cerca de 58 Chalmers St, Sydney.

En Buenos Aires, específicamente en el corazón de la Plaza República de Chile hay una enorme escultura que lo conmemora, y existen varios barrios, municipios, plazas y muelles en la Argentina que  llevan su nombre. Además de todo esto, se construyó un distintivo en su honor en la Plaza de Candelaria, localizada en Cádiz, España

Si quieres conocer más sobre los monumentos en honor a O’Higgins te invitamos a que veas el siguiente vídeo

Obras

Durante sus años como director supremo de Chile, Bernardo O’Higgins se enfocó a realizar diversos avances con el objetivo de hacer mejoras a la joven nación chilena independiente. Entre estos logros se destacan:

  • Políticos:

Declaración de Independencia.

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Constitución de 1818.

Constitución de 1822.

Creación de la Bandera actual.

Creación del Himno Nacional.

  • Materiales

Creación de la Alameda de las Delicias.

Cementerio General.

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Mercado de Abastos. (hoy mercado central)

Cementerio de disidentes de Valparaíso.

  • Educativas

Introducción del sistema lancasteriano en la educación.

Creación de la Escuela Militar. (1817)

Creación de la Escuela Naval. (1818)

Inicio de la Construcción del Templo Votivo de Maipú. (1818)

Reapertura del Instituto Nacional. (1819)

Reapertura de la Biblioteca Nacional. (1820)

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  • Sociales

Abolición de los títulos de Nobleza.

Anulación del implemento del Escudos de Armas.

Abolición del privilegio de herencia. (No se logra)

Prohíbe las corridas de toros y las peleas de gallo.

  • Económicas

Contratación del primer empréstito con Inglaterra.

Creación de los Almacenes franco en Valparaíso.

Fundación de la primera empresa de navegación.

Establecimiento de aranceles de aduana.

Familiares de Bernardo O’Higgins

La familia O’Higgins eran descendientes de la dinastía O’Neill que emigró a Sligo en el siglo XII. Como nobles gaélicos tenían en sus manos grandes extensiones de tierra particularmente en los condados irlandeses de Sligo y Westmeath, pero con las expropiaciones de católicos manejados Oliver Cromwell, y la deportación de inquilinos al condado de Sligo después de la conquista de Cromwell de Irlanda en 1654, las tierras de los O’Higgins se hicieron cada vez más pequeñas.

Debido a esta intrusión en sus tierras, la familia O’Higgins emigró a Summerhill en el condado de Meath, donde se convirtieron en pequeños agricultores arrendatarios y trabajaron al servicio de la familia Rowley-Langford

Padre

Ambrosio Bernardo O’Higgins nació dentro del legado ancestral de su familia en Ballynary, condado de Sligo, Irlanda alrededor de 1720; siendo hijo de Charles O’Higgins y su esposa (y pariente) Margaret O’Higgins, quienes habiendo perdido sus tierras en Sligo migraron y se convirtieron en arrendatarios de Clondoogan cerca de Summerhill en el condado de Meath en 1721.

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Como irlandés y católico, pudo emigrar legalmente a Hispanoamérica en 1756. Una vez allí, y durante algún tiempo, fue un comerciante itinerante en Venezuela, Nueva Granada y Perú, pero, siendo investigado por la Inquisición, se mudó a la colonia de La Plata, en la actual Argentina, donde probó algunas empresas comerciales. Desde allí, O’Higgins propuso abrir la comunicación fácil entre Chile y Mendoza por un camino sobre los Andes

Alrededor de 1760, O’Higgins se matriculó en el Servicio Imperial de España como dibujante y luego ingeniero. En 1764, John Garland, otro ingeniero proveniente de Irlanda que fue el dirigente marcial de Valdivia, lo convenció de mudarse a la colonia de Chile, que no se encontraba tan desarrollada, como su asistente. Inicialmente fue comisionado como subalterno junior en el ejército español

Ascendió rápidamente en las filas. Como consecuencia de sus servicios, el virrey Manuel de Amat lo nombró, el 7 de septiembre de 1777, coronel en el ejército.

En 1777, Ambrosio O’Higgins conoció a la poderosa familia Riquelme de Chillán, y se enamoró de su hija, Isabel Riquelme, casi cuarenta años menor que él, ella tenía 18 o 19 años en ese momento, cuando tenía 57 años.

Prometió matrimonio, pero la ley colonial prohibía el matrimonio entre funcionarios públicos y mujeres criollas sin autorización de la corona. Despreciar esta ley era arriesgar su carrera y posición. No se sabe por qué no pidió permiso, pero no se produjo ningún matrimonio incluso cuando Isabel quedó embarazada. Isabel dio a luz al único hijo de Ambrosio, Bernardo O’Higgins, en agosto de 1778.

Pronto se levantó para ser el general de brigada, y el virrey Teodoro de Croix lo designó Intendente de Concepción en 1786.

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En 1788, a cambio de sus esfuerzos en América del Sur, el rey Carlos III de España nombró a O’Higgins como primer Barón de Ballinar, y lo promovió a mayor general. Poco después se convirtió en Capitán General y Gobernador de Chile.

Se centró en desarrollar los recursos del país con una política ilustrada que logró mucho para el interés español, no obstante, también allanó el camino para los eventos posteriores en la historia del país.

Mejoró las comunicaciones y el comercio con otras colonias españolas sobre la base de una sociedad agrícola en crecimiento. Él abolió el sistema de encomienda por el que los nativos se vieron obligados a trabajar la tierra para la corona, un acto reforzado por el real decreto en 1791. Fue nombrado teniente general en 1794.

En 1796, O’Higgins fue nombrado Virrey de Perú, integrado por el actual Perú y Chile. Como Perú era la segunda colonia más rica después de Nueva España (México) en el imperio español, el Virreinato fue uno de los puestos más destacados de toda Hispanoamérica.

Cuando se declaró la guerra entre Inglaterra y España en 1797, O’Higgins tomó medidas activas para la defensa de la costa, fortaleciendo las fortificaciones del Callao y construyendo un fuerte en Pisco. Proyectó y construyó una nueva carretera de transporte desde Lima a Callao, y su principal atención durante su corta administración se dirigió a la mejora de los medios de comunicación.

Murió de repente después de una breve enfermedad en 1801, y fue enterrado en la Iglesia de San Pablo, ahora la Iglesia de San Pedro, administrada por los jesuitas, en Lima.

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Madre

María Isabel Riquelme de la Barrera y Meza nació aproximadamente en el año 1758, teniendo una ascendencia vasca. Es principalmente reconocida por ser la madre uno de los fundadores de Chile, Bernardo O’Higgins.

Nació en Chillán, una ciudad ubicada en Chile, siendo la segunda hija de Simón Riquelme de la Barrera y Goycochea y de María Mercedes de Mesa y Ulloa. A la edad de 16 años, quedó embarazada de Ambrosio O’Higgins, Marqués de Osorno, futuro virrey del Perú.

Se casó dos veces, primero en 1780 con Félix Rodríguez y Rojas, con quien tuvo una hija, Rosa Rodríguez y Riquelme. Su marido murió en 1782 y se casó con su segundo marido, Manuel de Puga y Figueroa, con quien tuvo otra niña llamada María de las Nieves de Puga y Riquelme en 1793.

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Hijos

  • Pedro Demetrio O’Higgins Puga

Nació a los 29 días del mes de junio de 1818 en Concepción, una comuna y ciudad ubicada en Chile. Fue el primogénito de la unión entre Bernardo O’Higgins y Rosario Puga, una chilena que conoció a O’Higgins en 1818, cuando tenía 39 años de edad y era el director supremo de Chile.

Aunque se desconoce la gran mayoría de su vida, se sabe que Pedro Demetrio fue el encargado de trasladar los restos de Bernardo O’Higgins desde donde se encontraba enterrado en Lima hasta el Cementerio General de Santiago.

Se suicidó en algún punto del año 1868, a los 50 años de edad, en Lima, capital de Perú

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  • Petronila O’Higgins

Se dice que probablemente nació en la Hacienda Las Canteras, ubicada en Los Ángeles, alrededor del año 1808, cuando Bernardo O’Higgins tenía 30 años de edad. La prueba del año de nacimiento se encuentra en su certificado de bautismo, el cual fue casi completamente destruído en las batalla chilena en contra de los españoles que se libró en Los Ángeles. Patricia Rodríguez, una criada en la hacienda que era propiedad de O’Higgins, fue la madre de la niña

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Tanto su madre como ella sirvieron como criadas bajo el mandato del general chileno, en ese entonces un simple terrateniente, y se ha establecido en varias ocasiones que su posición era más de damas de la hacienda que de sirvientas. Esto se afirma debido a que se ha comprobado que Petronila sabía leer y escribir, enseñanza que sólo se impartía en los cargos más altos de la sociedad

Además de todo esto, se sabe que Petronila y Patricia Rodríguez fueron parte de los acompañantes de Bernardo O’Higgins tras su exilio en Perú en el año 1823, cuando fue depuesto del cargo de director supremo de Chile. A su vez, en este grupo se encontraba la madre del general, su hermana y su segundo hijo, Bernardo Demetrio

Una vez que estuvieron bien establecidos en Lima, Perú, O’Higgins apoyó económicamente a todo el grupo gracias al buen comercio que existía entre la hacienda Montalván y los otros terratenientes.

Casi al final de su segunda década de vida, específicamente a los 13 días del mes de noviembre de 1837, Petronila contrajo nupcias con José Toribio, un hombre peruano nacido en una familia de grandes riquezas que era el supervisor de cada una de las propiedades de O’Higgins en Perú

De ese matrimonio nacieron cinco hijos, siendo el primero Bernardo Santiago, nombrado así por su padrino, Bernardo O’Higgins. Luego de este primogénito llegaron José Gregorio, Luis, Gerardo y Rosa Riquelme

Luego de muchos años viviendo en Perú, Petronila decidió que regresaría a su país natal, Chile. A diferencia de su padre, ella logró abordar el vapor Perú, no obstante, nunca pisó suelo chileno pues la mujer falleció en el barco siendo víctima de una grave enfermedad enfermedad. Fue enterrada por su hijo mayor en Valparaíso

Si quieres saber más de la historia de Petronila O’Higgins te invitamos a que veas el siguiente vídeo

Frases de Bernardo O’Higgins

  • “¡Vivir con honor, o morir con gloria! ¡El que sea valiente que me siga!” Bernardo O’Higgins
  • “Monte a caballo el que pueda. ¡Nos abriremos paso a través del enemigo!” Bernardo O’Higgins
  • “Este triunfo y cien más se harán insignificantes si no dominamos el mar.” Bernardo O’Higgins
  • “Para ser Oficial de Ejército no se exigen más pruebas de nobleza que las verdaderas que forman el mérito, la virtud y el patriotismo.” Bernardo O’Higgins
  • “Nuestros juramentos y el voto de la naturaleza indicado en la configuración y riqueza que los distingue; si nuestros sacrificios no han tenido un objetivo insignificante; si los creadores de la revolución se propusieron hacer libre y feliz a su suelo.” Bernardo O’Higgins
  • “¡Quiera el cielo haceros felices, amantes del orden y obsecuentes al que os dirige! ¡Virtuoso ejército!, ¡Compañeros de armas! Llevo conmigo la dulce memoria de vuestros triunfos, y me serán siempre gratos los que la Patria espera de vosotros para consolidar su independencia.” Bernardo O’Higgins
  • “Creyendo que en las circunstancias actuales puede contribuir a que la patria adquiera su tranquilidad el que yo deje el mando supremo del Estado, y habiendo acordado sobre este punto lo conveniente con el pueblo de Santiago reunido, he venido en abdicar la dirección suprema de Chile.” Bernardo O’Higgins
  • “No me atemorizan ni los gritos sediciosos, ni las amenazas. Desprecio hoy la muerte como la he despreciado en los campos de batalla. No puedo ni debo seguir esta discusión iniciada en la forma que ha tomado. Si queréis discutir seriamente la situación del país, y buscar el remedio que conviene adoptar, designad a algunos individuos respetables con quienes pueda seguir tratando tan graves asuntos.” Bernardo O’Higgins
  • “El numen de la libertad me restituye por fin al suelo patrio. Un poderoso ejército, cuya sección primera tengo el honor de presidir, donde brilla el orden, la disciplina y el denuedo, viene a sacaros de esclavitud. Renazca entre vosotros el sagrado fuego de la libertad.Venguemos unidos nuestros ultrajes y padecimientos. Basta de abatimiento vergonzoso. Nuestros mismos trabajos nos han enseñado a ser libres y sostener este precioso don.” Bernardo O’Higgins
  • “Siento no depositar esta insignia ante la asamblea nacional, de quien la había recibido; siento retirarme sin haber consolidado las instituciones que ella había creído propias del país y que había jurado defender; pero al menos tengo el consuelo de dejar a Chile independiente de toda dominación extranjera, respetado en el exterior y cubierto de gloria por sus hechos de armas. Doy gracias a la divina providencia que me ha elegido instrumento para tales bienes, y que me ha concedido la fortaleza de ánimo necesaria para resistir el inmenso peso que sobre mi han hecho gravitar las azarosas circunstancias en que he ejercido el mando. Pido muy de veras al cielo proteja del mismo modo a los que deben sucederme. Señores, al presente soy un simple particular. Mientras he estado investido de la primera dignidad de la república, el respeto, sino mi persona, al menos a ese alto empleo, debía haber impuesto silencio a vuestras quejas. Ahora podeis hablar sin conveniencia. Que se presenten mis acusadores. Quiero conocer los males que he causado, las lágrimas que he hecho derramar. Salid y acusadme. Si las desgracias que me hechais en rostro han sido, no el efecto preciso de la época del poder sino del desahogo de malas pasiones, esas desgracias no pueden purgarse sino con mi sangre. Tomad de mi la venganza que queráis, que yo no os opondré resistencia. ¡Aquí esta mi pecho” Bernardo O’Higgins
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